En México, hablar de inclusión educativa parece, a primera vista, una muestra de avance social y compromiso con los derechos humanos. El discurso oficial está lleno de palabras como “igualdad”, “diversidad”, “atención a las diferencias”. Pero... ¿realmente se cumplen estas promesas en las aulas públicas del país?
Hoy quiero compartir una reflexión sobre lo que funciona, lo que falta, y por qué muchos docentes, madres, padres y estudiantes sienten que la inclusión educativa, más que una realidad, es una meta aún lejana.